Yes, I have something to say
Esta entrada es especial, lo es porque recuerda los orígenes de este blog.
Hace mucho tiempo cree este espacio como un lugar donde pudiera desahogar todas las palabras que llevaba guardadas por ser "diferente", por ser gay.
Nunca pensé que este espacio crecería tanto hasta convertirse en una plataforma sobre ideas, escritos, cuentos, libros, poemas, reflexiones e historias de superación. La verdad que esto ultimo es gracias a todos ustedes que visitan este espacio y sin su apoyo, esto no hubiera sido posible jamas.
Dentro de poco, cumpliré 22 años.
Es una cifra extraña. La verdad me sorprende mucho poder llegar a esta edad con tantas alegrías en mis recuerdos, tantas experiencias, tantas cosas buenas que han sucedido a lo largo de todos estos años.
Lo malo es que, dentro de todo esto, algo me perturba mucho. Es el hecho de que algunos de mis familiares no conocen a la verdadera Kari. No saben nada sobre mi pasión por la escritura, los libros, las películas, mis ideas, o mis sentimientos. No saben de la existencia de este blog, o que mi trabajo se ha publicado en ocasiones con un seudónimo para que en caso de toparse con temas como este, se evita responder a preguntas que les incomoda mucho tocar. No saben que verdaderamente podemos llegar a ser muy unidos porque tenemos demasiadas cosas en común que menos diferencias. Y esto llega a ser muy frustrante, porque constantemente ven una parte de mi que no concuerda con la realidad. Ven la peor actuación de alguien que intenta pasar desapercibida para evitar levantar "sospechas".
Ya no quiero esto.
Ya no quiero continuar evitando situaciones por temor al que dirán.
Ya no quiero seguir asumiendo una actitud de zozobra cada que alguien hace un chiste o un comentario un tanto agresivo sobre personas homosexuales.
Ya no quiero seguir actuando (de manera patética, por cierto) en cada una de nuestras reuniones familiares.
Ya no quiero nada de esto.
Familia, tal vez ya lo sospechaban pero nunca tuvieron (o quisieron) preguntarme: Si, soy gay.
Es verdad, lo soy.
Pero, saben una cosa, no es lo único que soy. Es una parte de todo lo que soy. También soy sagitario (#LOL), soy escritora, soy ávida lectora de libros y cómics, soy extrovertida al hablar ante publico extremadamente numeroso, soy estudiante; soy todo esto e infinidad de cosas más.
Tal vez tengan miedo ahora (es comprensible, ese miedo lo tuve yo por muchisimos años), miedo a algo "diferente", algo que sale por completo de su zona de confort y los obliga a buscar responsables para descargar contra ellos toda la ira que pudieran sentir porque de alguna manera se sienten amenazados. No se preocupen, es normal sentir esto. Lo nuevo siempre causa un poco de temor al inicio, el temor surge de la duda, del miedo a no estar preparado a lo que viene. Pero, aclaro, nadie tiene la "culpa" de nada. Ni ustedes, ni nadie.
Pero no se preocupen, tómense todo el tiempo que necesiten para asimilar lo anterior. De verdad, no hay prisa.
Puede que después de todo ese tiempo, todavía se sientan incómodos al verme. Quizá no estén preparados siquiera para dirigirme la palabra, o verme. Esto también es muy comprensible, están luchando contra toooooooooooooooooodas las ideas que tenían sobre las personas homosexuales, sobre los prejuicios que otras personas inculcaron en ustedes desde que estaban pequeñitos, incluso puede que se debatan entre lo que sus creencias religiosas dicen sobre un tema como este. No se preocupen, también esto es muy normal.
Al final de este proceso, tal vez aún se sientan confundidos.
Tal vez con algunos de ustedes jamas logre tener una relación de respeto y cariño. Tal vez haya llegado el fin de nuestra convivencia y nunca más quieran saber de mi. Créanme que en esos casos, respeto muchísimo su decisión.
Tal vez con otros logre lo que he deseado desde hace muchos años: una relación de confianza, cariño, respeto, apoyo y honestidad. Una verdadera relación como familia.




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